Sostenibilidad

El polvo que sobra: cuánto se reutiliza, cuándo hay que retirarlo y qué se hace con él

· 7 min de lectura · Samylabs

En una construcción de fusión láser de lecho de polvo, el láser funde una fracción pequeña de todo el polvo que hay dentro de la cámara. El resto —la mayor parte— no se ha fundido nunca: ha estado alrededor de la pieza, ha servido de lecho, y al terminar sigue ahí.

Ese polvo no es residuo. Es el mismo material que compraste, y lo que se haga con él decide buena parte de la economía y de la huella del proceso. Un taller que reutiliza bien y uno que no pueden tener costes de material que se diferencian en varias veces.

Qué se recupera y qué no

Al vaciar la cámara, el polvo se separa en tres destinos distintos, y conviene no mezclarlos:

De dónde sale Estado Qué se hace
Del lecho, lejos de la pieza Prácticamente intacto Se criba y vuelve al ciclo
De alrededor de la pieza y de los soportes Ha visto ciclos térmicos y algo de salpicadura Se criba y vuelve, con más vigilancia
Del filtro y del circuito de gas Salpicadura, condensados, partículas finas No vuelve. Es residuo peligroso y se gestiona como tal

La regla que ahorra disgustos: lo que sale del filtro no vuelve nunca al lecho. Es la vía más rápida de arruinar un lote entero y, además, un riesgo de seguridad — sobre eso va el artículo de ATEX.

Qué le pasa al polvo cada vez que da la vuelta

Cuatro cosas, y las cuatro se miden.

Se ensucia de salpicadura. El baño de fusión expulsa gotas que solidifican en el aire y caen sobre el lecho. Son partículas más grandes que el polvo original, a veces soldadas entre sí, y estropean el recubrimiento de la capa. El cribado existe justo para esto: una malla que deja pasar el tamaño bueno y retiene aglomerados y salpicadura.

Cambia la granulometría. Vuelta tras vuelta, el cribado retira lo grueso y el manejo pierde algo de lo más fino. La distribución de tamaños se estrecha y se desplaza. Eso cambia cómo fluye el polvo y cómo se compacta la capa, y por tanto cambia la densidad de la pieza aunque no hayas tocado un solo parámetro.

Coge oxígeno. Es el mecanismo que más limita la vida del polvo, y depende muchísimo de la aleación. En titanio es el factor crítico: el titanio absorbe oxígeno con facilidad y el oxígeno lo fragiliza, así que el contenido de oxígeno residual no es un dato de ficha, es un criterio de aceptación. En aceros inoxidables el margen es mucho más ancho.

Pierde esfericidad. Las partículas ideales son esferas lisas, porque fluyen y se empaquetan bien. Los ciclos térmicos y el manejo las van deformando y decorando con satélites. Menos esfericidad, peor fluidez, capas peor extendidas.

Qué hay que medir para decidir si sigue valiendo

No hace falta un laboratorio de universidad. Con cuatro medidas se decide con criterio:

  1. Distribución de tamaño de partícula. La comparas con la del polvo virgen y ves cuánto se ha desplazado.
  2. Contenido de oxígeno y nitrógeno. Imprescindible en titanio y en aleaciones reactivas; recomendable en todo.
  3. Fluidez y densidad aparente. Es la medida barata que mejor anticipa problemas de recubrimiento.
  4. Composición química. Para detectar contaminación cruzada, que es el fallo que más caro sale.

Y por encima de todas, una práctica de gestión que vale más que cualquier ensayo: trazabilidad por lote. Saber de qué lote salió el polvo de cada construcción, cuántos ciclos lleva, cuánto virgen se le ha añadido y qué piezas salieron de él. Sin eso, el día que aparezca una pieza mala no hay forma de saber si el problema era el polvo, y hay que sospechar de todas.

Las dos estrategias que se usan

Reposición continua. Después de cada construcción se criba todo el polvo recuperado y se añade una proporción de polvo virgen para compensar lo consumido. El lote se mantiene indefinidamente dentro de unos límites, y se controla por medida periódica. Es lo habitual en producción industrial y en aleaciones tolerantes.

Lotes cerrados con número de ciclos limitado. Un lote se usa un número fijo de veces y se retira, sin mezclar con virgen. Es lo que se hace en sectores regulados, donde lo que se necesita no es exprimir el polvo sino poder demostrar exactamente qué había dentro de cada pieza.

Cuál elegir no lo decide la técnica: lo decide qué tienes que poder demostrar. Si nadie te va a auditar, la primera. Si tu pieza va a un avión o a un cuerpo humano, la segunda y sin discusión.

Cuándo se retira

No hay un número universal de ciclos, y desconfía de quien te lo dé sin preguntarte la aleación. El criterio es siempre el mismo: se retira cuando alguna de las medidas se sale de la ventana que tú has fijado, no cuando se cumple un número.

Fijar esa ventana es trabajo de cualificación, y va unido a la pieza, no al polvo: el mismo polvo puede ser perfectamente válido para un soporte de utillaje e inaceptable para una pieza de fatiga. Es el mismo razonamiento que se explica en cómo se cualifica una pieza LPBF.

Qué se hace con el polvo retirado

Que no valga para tu pieza no significa que no valga para nada. Por orden de aprovechamiento:

  • Otras piezas menos exigentes dentro de la misma casa: utillajes, prototipos, piezas de ensayo. Es lo más eficiente y lo que menos se hace.
  • Otros procesos aditivos, como el aporte dirigido, que trabajan con distribuciones de tamaño mucho más anchas y toleran polvo que LPBF ya rechaza.
  • Reatomización: volver a convertirlo en polvo esférico con la distribución deseada. Tiene coste energético, pero conserva el metal.
  • Reciclado metalúrgico convencional: vuelve a fundición como chatarra de alta pureza. Es el último escalón, y sigue siendo infinitamente mejor que un vertedero.

Lo que no debe pasar nunca es que acabe en un contenedor genérico. Muchos polvos metálicos son combustibles y algunos son reactivos: el polvo retirado se almacena, se identifica y se entrega a un gestor autorizado.

Cómo lo abordamos nosotros

La cribadora Garbi está diseñada específicamente para este trabajo: recuperar el polvo de cada construcción en condiciones de volver a la máquina, en circuito cerrado y con el manejo del polvo pensado desde el principio, no añadido después. No es un accesorio: en la práctica es lo que decide si el coste de material de tu pieza es el que pensabas o el triple.

En SamyPowder contamos qué controlamos en el polvo que suministramos y por qué esos son los datos que hay que exigir a cualquier proveedor.

Y el paso siguiente es la línea de polvo a partir de residuo: si el polvo puede venir de material que hoy es residuo, el ciclo deja de empezar en una mina.

Una última cosa, y es de las que más dinero ahorran: la parametrización de nuestras máquinas está abierta. Cualificar un polvo reutilizado, o de otro proveedor, o procedente de residuo, es posible porque puedes escribir y guardar su receta. En una máquina cerrada a un polvo certificado por el fabricante, la conversación sobre reutilización no llega ni a empezar.

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El balance ambiental completo, con lo que gana y lo que pierde la aditiva, en ¿es sostenible imprimir metal en 3D?. Cómo se fabrica el polvo y qué tipos hay, en cómo se fabrica el polvo metálico. Y la seguridad del manejo, en qué significa ATEX.

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