Proceso

Qué significa ATEX en una instalación de impresión 3D de metal

· 6 min de lectura · Samylabs

Un polvo metálico de quince a cuarenta y cinco micras tiene una superficie expuesta enorme comparada con su masa. Eso, que es lo que lo hace útil para fusión láser, es también lo que lo hace peligroso: en titanio y en aluminio, ese polvo puede formar una atmósfera explosiva y puede arder en contacto con el aire. La directiva ATEX es el marco europeo que regula trabajar en esas condiciones, y afecta a bastante más que a la máquina.

Este artículo no sustituye a un plan de prevención. Es lo que conviene saber antes de sentarse a hacerlo.

Sala ATEX de SAMYLABS con una instalación LPBF completa: impresora 3D de metal ALBA 500, cribadora Garbi, aspirador Delfin con ciclón separador, elevador Samylifter, extracción por conductos y botes cerrados de polvo SamyPowder en estantería, bajo señalización de zona protegida ATEX
Una instalación LPBF completa en zona ATEX: la ALBA 500, la Garbi para cribar, el aspirador Delfin con ciclón separador, el Samylifter para mover los platos y el polvo guardado cerrado en estantería, con la extracción por conducto y la zona señalizada. Ninguno de esos equipos es un añadido posterior: la instalación se concibe así desde el principio.

Qué es exactamente el riesgo

No es que el polvo explote solo. Hacen falta cinco cosas a la vez, y el trabajo de prevención consiste en romper al menos una:

  1. Combustible: el polvo metálico.
  2. Comburente: el oxígeno del aire.
  3. Dispersión: el polvo en suspensión, formando una nube.
  4. Confinamiento: un recinto donde esa nube se acumule.
  5. Fuente de ignición: una chispa, una superficie caliente, electricidad estática.

La combinación más peligrosa no es la que la gente imagina. No es la máquina trabajando —dentro hay argón y el oxígeno está por debajo de las mil partes por millón—, sino el manejo del polvo fuera de ella: trasvasar, tamizar, aspirar y limpiar. Ahí es donde hay aire, movimiento y nubes.

Y hay un segundo riesgo específico de los metales reactivos: el polvo de titanio finamente dividido puede arder al aire sin más aporte, y esa combustión no se apaga con agua ni con extintores convencionales. El agua sobre metal ardiendo empeora las cosas.

Qué pide ATEX, en la práctica

La directiva se traduce en cuatro obligaciones que se notan en el día a día:

Obligación Qué significa en la instalación
Clasificar las zonas Definir dónde puede haber atmósfera explosiva y con qué frecuencia. Alrededor del tamizado y del trasvase, casi siempre.
Equipos adecuados a la zona Los aparatos que trabajen en zona clasificada tienen que estar certificados para ella. Un aspirador de taller no vale.
Documento de protección contra explosiones El documento que recoge la evaluación, la clasificación y las medidas. Es obligatorio y es lo primero que pide una inspección.
Formación del personal Quien maneja el polvo tiene que saber por qué hace lo que hace, no solo seguir un procedimiento.

Qué equipos están afectados

Esta es la parte que descoloca a quien solo ha cotizado la máquina:

  • La cribadora o tamizadora. Es donde el polvo se mueve más y se airea más. Debe ser apta para zona clasificada y, en materiales reactivos, poder inertizarse con argón o nitrógeno para trabajar sin oxígeno dentro.
  • El aspirador. Uno industrial corriente no sirve: hace falta uno certificado para polvos metálicos combustibles, con separación en húmedo o el sistema que corresponda al material.
  • El almacenamiento. Recipientes cerrados, estancos, etiquetados por aleación y por lote, y en el caso del titanio con la atmósfera controlada.
  • La estación de trasvase. El momento de pasar polvo de un recipiente a otro es el de mayor exposición.
  • La puesta a tierra de todo. La electricidad estática es la fuente de ignición más habitual y la más fácil de olvidar. Todo lo metálico que toque polvo va conectado a tierra.

Lo que de verdad evita los incidentes

Por orden de eficacia, y ninguna de las tres primeras cuesta dinero:

Trabajar en circuito cerrado. Cuanto menos polvo vea el aire, menos riesgo hay. Una cribadora inertizable con carga y descarga selladas elimina la mayor parte del problema por diseño, no por procedimiento.

No barrer nunca. Barrer levanta el polvo y crea la nube que estamos intentando evitar. Se aspira con el equipo adecuado, o se recoge en húmedo si el material lo permite.

Puesta a tierra sistemática. Persona incluida: calzado y suelo conductivos en la zona de manipulación.

Separar por material. No mezclar titanio con acero en los mismos consumibles, ni compartir filtros ni aspirador entre aleaciones. Además de seguridad es calidad: la contaminación cruzada arruina un lote.

Un plan de emergencia específico. Con extintor de clase D para metales, arena seca disponible, y todo el mundo sabiendo que el agua no se usa. Es una conversación de diez minutos que se hace una vez.

Las preguntas que conviene hacer antes de comprar

  1. ¿Este equipo está certificado para la zona en la que lo voy a poner, y con qué categoría?
  2. ¿Se puede inertizar el interior, y con qué consumo de gas?
  3. ¿Cómo se cargan y se descargan el polvo y el tamiz sin abrir el circuito?
  4. ¿Cómo se limpia, y qué hay que hacer para cambiar de aleación?
  5. ¿Qué formación incluye la instalación, y para cuántas personas?

La tercera es la que más separa unos equipos de otros. Un tamizado que obliga a abrir y a golpear el tamiz para desatascarlo es un tamizado que genera nube cada vez.

Cómo lo resolvemos nosotros

La cribadora Garbi está pensada exactamente para este escenario: interior inertizable con argón o nitrógeno, concebida para instalaciones con requisitos ATEX, y con vibración y ultrasonidos combinados precisamente para no tener que golpear el tamiz. Ese detalle, que suena menor, es la diferencia entre un tamizado limpio y uno que levanta polvo en cada ciclo.

No vendemos el plan de prevención ni la clasificación de zonas: eso lo hace un técnico de prevención con la instalación delante. Lo que sí podemos decirte es qué exige nuestro equipo y qué no, para que el plan lo tenga en cuenta desde el principio.

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De dónde sale ese polvo y por qué su tamaño es el que es, en cómo se fabrica el polvo metálico. Qué aleaciones son reactivas y cuáles no dan este problema, en qué materiales se pueden imprimir en metal. Y lo que cuesta montar la instalación completa, incluida esta parte, en el CAPEX real de entrar en aditiva.

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