Doce preguntas que hacerle a un proveedor de impresión 3D en metal antes de mandarle una pieza
Encargar una pieza impresa en metal por primera vez tiene un problema que no tiene encargar una pieza mecanizada: no sabes todavía qué es razonable pedir. Y un proveedor que no quiere contestar a estas doce preguntas es más informativo que uno que las contesta todas.
Sirve para elegir taller y sirve, sobre todo, para saber qué estás comparando cuando tienes dos presupuestos delante que se llevan un 40 %.
Sobre el material
1. ¿Qué aleación exactamente, y de qué proveedor de polvo? No vale «acero inoxidable». Vale «316L» y, mejor, la referencia y el fabricante del polvo. Dos 316L de dos proveedores no dan las mismas propiedades.
2. ¿Me das el certificado de la colada? Debería ser que sí, sin discusión y sin coste. Si la respuesta es «no lo damos», la pieza no es trazable y no vale para nada regulado.
3. ¿Cuántas veces se ha reutilizado ese polvo y con qué criterio lo retiráis? Es la pregunta que menos se hace y más separa a un taller serio de uno que no lo es. La respuesta buena incluye un número de ciclos, un criterio —tamaño de partícula, oxígeno, fluidez— y quién lo mide. Está explicado en reutilización del polvo.
Sobre el proceso
4. ¿Con qué parámetros vais a fabricar mi pieza, y están cualificados para esta aleación? No necesitas la receta —es su valor— pero sí saber que existe una, que está congelada y que no se improvisa por pieza.
5. ¿En qué orientación la vais a colocar, y por qué? La orientación decide coste, plazo, acabado y propiedades. Un taller que no te la sabe explicar no la ha pensado. Está en anisotropía y orientación.
6. ¿Qué registro del proceso guardáis, y me lo dais si lo pido? Si algún día hay que demostrar cómo se fabricó esa pieza, o existe el registro o no existe.
Sobre lo que llega a tu mesa
7. ¿El precio incluye el post-proceso, y cuál exactamente? Aquí está la mitad de las diferencias entre presupuestos. Alivio de tensiones, corte de plataforma, retirada de soportes, granallado, mecanizado de caras funcionales: cada una es un coste y un plazo, y a veces «pieza impresa» significa que llega con los soportes puestos.
8. ¿Qué tolerancias garantizáis en bruto y cuáles solo con mecanizado? La respuesta honesta distingue las dos cosas. Si te prometen centésimas en todas las cotas sin mecanizar nada, algo no cuadra. Está en tolerancias y acabado.
9. ¿Cómo comprobáis que la pieza está bien, y qué informe me llega? Desde «a ojo» hasta un informe dimensional con tomografía hay mucho trecho, y mucho precio.
Sobre el trato
10. ¿Qué plazo, y qué parte de ese plazo es cola de máquina? Un plazo sin desglosar no se puede negociar. Con el desglose sabes qué se puede acortar. Está en los plazos reales.
11. ¿Qué pasa con mi geometría? ¿Cuánto la guardáis, quién la ve, la usáis para algo más? Estás mandando propiedad intelectual a una empresa que probablemente también fabrica para tu competencia. La respuesta buena es concreta: cuánto tiempo, quién accede y qué se borra. Si además está en las condiciones del servicio y no solo en un correo, mejor.
12. ¿Y si la pieza sale mal? Quién asume qué, en qué plazo se repite, y qué pasa si el problema fue el diseño y no la fabricación. Conviene tenerlo claro antes y no después.
Las tres respuestas que deberían encender una luz
- «Nuestros parámetros son secretos y no podemos decir nada del proceso.» Los parámetros pueden ser suyos; que no haya ninguna información sobre el proceso es otra cosa.
- «Te lo hacemos igual que mecanizado, no te preocupes.» Una pieza aditiva no es una pieza mecanizada. Quien lo dice así no ha rediseñado nada, y el resultado lo pagas tú.
- «Precio cerrado sin ver la geometría.» O tienen mucho margen metido, o van a renegociar a mitad.
Y una que te van a hacer a ti
«¿Qué tiene que aguantar la pieza?» Si no la preguntan, mal. Y si la preguntan, tenla contestada: es la información que más cambia el resultado y la que menos veces llega en el primer correo. Cómo preparar bien esa petición está en cómo pedir una pieza impresa.
Si quieres una referencia de coste antes de hablar con nadie, el cotizador te la da con la geometría que ya tienes, y con los supuestos a la vista para que puedas compararla con lo que te ofrezcan.
Las que tienen que ver con tu fichero y quién lo ve, desarrolladas, en mandar tu pieza a un desconocido.
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