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Cómo pedir una pieza impresa en metal sin equivocarse

· 5 min de lectura · Samylabs

Pedir una pieza impresa en metal por primera vez tiene una dificultad que nadie avisa: no es como pedir una pieza mecanizada. Un plano acotado, que en mecanizado es toda la información necesaria, aquí se queda a la mitad — y lo que falta es justo lo que decide el precio.

Esta es la lista de lo que hay que mandar, en qué formato, y cómo leer lo que te devuelven.

El archivo: manda geometría, no una malla

Formato Qué es ¿Sirve?
STEP (.stp, .step) Geometría exacta, con superficies matemáticas Sí. Es el que hay que mandar
Parasolid, IGES, formatos nativos Geometría exacta Sí, aunque STEP es el estándar neutro
STL Una malla de triángulos que aproxima la superficie Solo si la pieza no lleva cotas ajustadas
PDF o plano en papel Un dibujo No, por sí solo. Acompaña, no sustituye

La diferencia entre STEP y STL no es un detalle de informático. Un STL es una aproximación: los cilindros dejan de ser cilindros y pasan a ser prismas de muchas caras. Para un soporte o un carenado da igual; para un alojamiento de rodamiento, no — y encima el error ya no se puede corregir después, porque la geometría exacta se perdió al exportar.

La regla: manda STEP siempre que puedas. Si solo tienes STL, dilo, para que quien lo reciba sepa que la superficie que ve es una aproximación de la que tú tenías.

Lo que hay que mandar además de la geometría

La geometría dice qué forma tiene la pieza. El precio y el plazo dependen de seis cosas más:

1. Qué hace la pieza. La frase más útil de todo el correo. «Es un soporte que no toca nada» y «es un alojamiento que gira a 8.000 rpm» son dos piezas distintas con la misma forma, y no cuestan lo mismo.

2. El material. Y si no lo tienes decidido, di las condiciones: temperatura de servicio, si el peso importa, si hay corrosión, si toca cuerpo humano. Con eso se elige — es el árbol de decisión de 316L, Inconel 718 o Ti-6Al-4V.

3. Cuántas. Una, diez y quinientas son tres proyectos distintos. Y si va a haber repetición, dilo desde el principio: cambia cómo se prepara la construcción.

4. Qué caras hacen algo. Ésta es la que más dinero mueve y la que casi nunca llega. Marca las tres o cuatro superficies funcionales con su tolerancia de verdad, y acepta explícitamente la tolerancia general en bruto para todo lo demás. Un plano con dos centésimas en toda la pieza multiplica el presupuesto sin mejorar nada — está desarrollado en tolerancias y acabado.

5. El acabado que necesitas, por cara. No para toda la pieza.

6. Para cuándo, y qué pasa si llega tarde. Un plazo real permite proponer alternativas; un «para ya» sin más no.

Y dos que solo aplican a veces, pero que si aplican son lo primero: si necesitas certificados o trazabilidad —y de qué tipo—, y si la geometría es confidencial, para firmar el acuerdo antes de que el archivo se mueva de sitio.

Cómo leer el presupuesto que te devuelven

Un presupuesto de fabricación aditiva tiene partidas que en mecanizado no existen. Comprueba que estén, porque lo que no está incluido aparece después:

Partida Pregunta que hay que hacer
Fabricación ¿Incluye los soportes y su retirada?
Tratamiento térmico ¿Incluye alivio de tensiones? ¿Y el ciclo completo si el material lo necesita?
Mecanizado ¿De qué caras exactamente?
Acabado superficial ¿Granallado? ¿Algo más?
Inspección ¿Se mide algo, o se envía sin medir?
Certificados ¿Colada del polvo, ensayos, informe dimensional?
Transporte y embalaje —

Si un presupuesto es mucho más barato que otro, casi siempre es porque incluye menos, no porque fabrique mejor.

Los cinco errores que retrasan un pedido una semana

Mandar solo el plano. Sin modelo 3D no se puede ni empezar a calcular. Es la causa número uno de un correo de vuelta pidiendo cosas.

Poner tolerancias de mecanizado en toda la pieza. O sale un precio absurdo, o alguien tiene que llamarte para preguntar cuáles importan de verdad. Mejor decirlo tú.

No decir qué hace la pieza. Sin eso, quien cotiza tiene que suponer, y suponer siempre se hace por lo alto.

Pedir una cuando vas a necesitar cincuenta. El precio de la primera y el de la número cincuenta no se parecen, y la forma de fabricarlas tampoco. Decirlo al principio suele abaratar las dos.

Enviar la geometría sin acuerdo de confidencialidad, y darse cuenta después. Se arregla antes en cinco minutos y después no se arregla.

Qué preguntarle a un proveedor antes de mandarle nada

Cinco preguntas. Las respuestas dicen más que cualquier catálogo:

  1. ¿Con qué máquina y qué proceso lo vais a fabricar? Si la respuesta es vaga, va a subcontratarlo, y eso no es malo — pero conviene saberlo.
  2. ¿Cuántas veces habéis hecho una pieza como ésta en este material? La experiencia con ese material es lo que evita sorpresas.
  3. ¿Qué medís antes de entregar, y qué me enviáis por escrito?
  4. Si la pieza sale mal, ¿qué pasa? Sobre todo si hay una red o subcontratación detrás.
  5. ¿Qué hacéis con mi archivo cuando termina el trabajo?

Cómo lo abordamos nosotros

El cotizador te da un orden de magnitud sin que tengas que escribir a nadie: subes la geometría y sale una estimación. Es una estimación, no una oferta — el precio en firme necesita mirar la pieza, y eso lo decimos en la propia herramienta.

Si prefieres saltarte el paso, en imprime tu pieza está el formulario con los campos de esta lista ya puestos, que es la forma más rápida de no olvidarse nada.

Y si la pieza es importante y quieres verla antes de comprometerte, en las jornadas abiertas se puede traer y fabricarla delante.

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Qué se puede pedir en bruto y qué hay que mecanizar, en tolerancias y acabado. Si tu pieza es candidata o no, en cinco piezas que no deberías imprimir. Y si te conviene más comprar una máquina que encargar piezas, en comprar máquina o comprar servicio.

Cómo exportar la malla para que el presupuesto salga realista, en preparar el fichero: STL, 3MF y por qué importa la malla. Y qué pasa con tu geometría cuando la mandas fuera, en mandar tu pieza a un desconocido.

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