Proceso

Post-proceso: todo lo que pasa después de que la máquina termine

· 5 min de lectura · Samylabs

La máquina termina y la pieza no está. Está dentro de un bloque de polvo, soldada a una plataforma de acero, llena de soportes y con tensiones internas suficientes como para deformarse en cuanto se corte.

Lo que viene después es la mitad del plazo y una parte grande del coste, y es lo que casi nunca aparece en las comparativas ni en los presupuestos rápidos. Este artículo es esa mitad.

El orden, que no es negociable

# Paso ¿Obligatorio? Qué pasa si se salta o se cambia de sitio
1 Enfriar y despresurizar la cámara Sí Riesgo con polvos reactivos
2 Retirar y recuperar el polvo Sí Se pierde el material más caro de la pieza
3 Alivio de tensiones, con la pieza aún en la plataforma Casi siempre Al cortar, la pieza se abre como un plátano
4 Cortar de la plataforma Sí —
5 Retirar soportes Si los hay Marcas, rebabas y riesgo de dañar la pieza
6 Tratamiento térmico del material Según aleación Sin envejecido, un maraging no tiene dureza de molde
7 HIP, si se exige Rara vez Sin él, porosidad interna en piezas de fatiga
8 Acabado superficial Casi siempre Polvo adherido y aspecto de pieza sin terminar
9 Mecanizado de las caras funcionales Si hay cotas —
10 Inspección y documentación Según sector Sin esto, no hay pieza certificable

El paso 3 es el que más disgustos evita. Una pieza LPBF sale con tensiones residuales grandes, resultado de calentar y enfriar cada capa contra el material frío que tiene debajo. Mientras está soldada a la plataforma, esa tensión está contenida. En cuanto se corta, se libera de golpe y la pieza se deforma — a veces milímetros. El alivio de tensiones se hace antes de cortar, y va desarrollado en deformación y alivio de tensiones.

Los soportes: la partida que más se subestima

Retirar soportes es trabajo manual. En una pieza con soportes internos o en zonas de difícil acceso puede ser más caro que la propia fabricación, y no se puede automatizar porque cada pieza es distinta.

Además dejan huella: donde estaba el soporte, la superficie queda marcada. Si esa cara importa, hay que mecanizarla o pulirla después.

De ahí que la mejor decisión de post-proceso se tome en el CAD, semanas antes: orientar y rediseñar para necesitar menos soportes. Está en soportes en impresión 3D de metal y en reglas de diseño para LPBF.

Acabados: qué consigue cada uno

Los rangos y el detalle de qué rugosidad da cada cara están en tolerancias y acabado. Aquí, lo que importa para planificar:

Granallado. Barato, rápido, uniformiza y quita el polvo adherido. Es el acabado por defecto de casi todo. No cambia la geometría: si la cara tenía escalones, los sigue teniendo.

Vibrado. Redondea aristas y baja la rugosidad de verdad, pero se paga por horas y actúa sobre todo el lote a la vez. Bueno para muchas piezas pequeñas, malo si hay que preservar una arista viva.

Electropulido y acabado por flujo abrasivo. Los únicos que llegan al interior de un canal. Si tu pieza necesita superficie fina por dentro, esta decisión se toma en el diseño, no en el taller.

Pulido manual. Espejo, caro y no repetible. Moldes, estética, médico.

Lo que más se olvida: la trazabilidad del horno

Un detalle de gestión que decide si una pieza es certificable o no. Cada ciclo térmico hay que registrarlo: qué piezas iban dentro, qué rampa, qué meseta, qué atmósfera, qué enfriamiento. Si el día de la auditoría no se puede demostrar el ciclo, la pieza no vale aunque sea perfecta.

Es la misma lógica que la trazabilidad del polvo en reutilización del polvo, y forma parte de lo que se congela al cualificar — cómo se cualifica una pieza LPBF.

Cuánto pesa en el plazo

Sin dar números que dependen de cada taller, el patrón es constante y conviene tenerlo en la cabeza al prometer una fecha:

  • La fabricación es lo que todo el mundo cuenta, y suele ser menos de la mitad del calendario.
  • El horno manda sobre el resto: los ciclos son largos, se hacen por lotes, y un lote que no está listo espera al siguiente.
  • El mecanizado depende de la agenda de otra máquina y, muchas veces, de otra empresa.
  • La inspección parece instantánea hasta que hay que emitir un informe.

La consecuencia práctica: la fecha de entrega la marca el horno y el taller de mecanizado, no la impresora. Cuando alguien pregunta si se puede acelerar, la respuesta casi nunca está en la máquina.

Los cuatro errores que más caros salen

Cortar antes de aliviar tensiones. El más común y el más caro: la pieza se deforma y, si tenía sobremedida justa, ya no hay pieza.

Mecanizar antes del tratamiento térmico. Se mecaniza una geometría que va a cambiar. Todo el trabajo se pierde.

No prever sobremedida en las caras que se van a mecanizar. Si la pieza llega a cota en bruto, no queda material que quitar.

Descubrir el post-proceso al final. Si no estaba en el presupuesto, aparece como sobrecoste; si no estaba en el plazo, aparece como retraso. Es la causa número uno de que un primer proyecto de aditiva deje mal sabor.

Cómo lo abordamos nosotros

Cuando damos un plazo, el post-proceso va dentro. Y cuando damos un precio, decimos qué incluye — que es justo la lista de comprobación de cómo pedir una pieza impresa: fabricación, soportes, tratamiento, acabado, mecanizado de qué caras, inspección y documentación.

Un presupuesto mucho más barato que otro casi siempre lo es porque incluye menos, no porque fabrique mejor.

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Por qué la pieza se deforma y cómo evitarlo, en deformación y alivio de tensiones. Qué se puede pedir en bruto, en tolerancias y acabado. Y cómo diseñar para necesitar menos soportes, en soportes en impresión 3D de metal.

Y si quieres un número con todo el post-proceso dentro y no solo el tiempo de máquina, para eso está el cotizador.

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