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Cuánto cuesta entrar en fabricación aditiva en metal: el CAPEX real y las tres formas de rodearlo

· 5 min de lectura · Samylabs

La máquina es, como mucho, un tercio del dinero. Y el otro tercio y medio —tratamiento térmico, corte, metrología, seguridad con polvo, personal cualificado— es el que mata los proyectos que técnicamente estaban bien, porque no aparece en ninguna oferta.

Antes del desglose, una aclaración que cambia toda la aritmética: el precio del equipo de fusión varía por un factor de cinco según su clase. Una máquina industrial de plataforma grande y varios láseres se mueve en varios cientos de miles de euros. Una máquina compacta de un solo láser, del tipo que entra por una puerta normal y funciona con corriente de 230 V, está en un orden de magnitud completamente distinto: las nuestras se han publicado en el entorno de los 130.000 a 150.000 euros.

No es un matiz comercial. Es la diferencia entre un proyecto que necesita consejo de administración y uno que decide un director de planta.

El desglose que no aparece en la oferta de la máquina

Una oferta de equipo cotiza el equipo. La planta que hace falta alrededor rara vez se cotiza junta, y por eso sorprende. Estas son las partidas, con horquillas orientativas para una instalación de una sola máquina. Las dos primeras son alternativas entre sí, no se suman:

Partida Orden de magnitud Por qué es obligatoria
Equipo LPBF, máquina compacta 130.000–200.000 € Un láser, plataforma media, instalación sencilla.
Equipo LPBF, máquina industrial 350.000–600.000 € Plataforma grande o varios láseres. Multiplica también la instalación.
Acondicionamiento e instalación 25.000–60.000 € Extracción, ATEX, gases, suelo técnico, eléctrica.
Postproceso térmico 60.000–150.000 € Sin alivio de tensiones no hay pieza dimensionalmente estable.
Separación de plataforma 30.000–90.000 € Electroerosión de hilo o sierra de cinta según pieza.
Manipulación de polvo 20.000–60.000 € Tamizado, trasvase, almacenamiento inerte, aspiración certificada.
Metrología y control 25.000–80.000 € Densidad, dimensional, y trazabilidad si el cliente la exige.
Stock inicial de polvo 15.000–50.000 € Por aleación. Y una aleación no sirve para la siguiente.
Formación y arranque 20.000–60.000 € Seis a doce meses hasta producir con descarte razonable.

A eso hay que sumarle el circulante: entre la firma del pedido del equipo y la primera pieza facturable pasan, siendo optimistas, nueve meses.

El problema no es el importe, es la forma de la curva

Con la máquina industrial, un CAPEX de ese tamaño obliga a decidir hoy el volumen de los próximos cinco años. Y esa es exactamente la decisión que nadie puede tomar con honestidad al empezar en aditiva, porque la cartera de piezas todavía no existe: se descubre fabricando.

De ahí sale el círculo vicioso que vemos en casi todas las empresas que se acercan: no compran porque no tienen volumen, y no consiguen volumen porque no pueden fabricar para demostrarlo. El proyecto se queda en una fase piloto permanente, con dos piezas de demostración y ningún cliente.

Romper ese círculo no exige una máquina. Exige acceso a capacidad, que es una cosa distinta.

Las tres vías de entrada, comparadas

Comprar máquina Encargar a una red Ser nodo de la red
Desembolso inicial Alto Ninguno Medio
Tiempo hasta la primera pieza 9–12 meses Días 4–6 meses
Coste por pieza El más bajo, si hay carga Mayor, pero conocido de antemano Bajo, y con ingresos de terceros
Riesgo si el volumen no llega Máximo Nulo Compartido
Control sobre el proceso Total Ninguno Total
A quién le encaja Volumen ya comprometido y recurrente Quien valida piezas y mercado Taller con carga propia y hueco libre

Las tres son legítimas, y no son excluyentes: la secuencia natural es encargar mientras se valida, y comprar cuando la cartera justifica la máquina. Lo que no tiene sentido es empezar por el final.

Qué hacemos nosotros con esto

Fabricamos máquinas LPBF, así que la vía de comprar es la nuestra de toda la vida. Pero hemos montado las otras dos porque, para nuestros propios clientes, eran el camino de entrada que faltaba:

  • AdditiveDelivery fabrica la pieza sin que nadie compre nada. El pedido se asigna automáticamente a un taller de la red que tiene una máquina ALBA con hueco, y llega fabricada. El precio no se subasta: sale del cálculo del cotizador, más un margen acordado, más el envío. La misma pieza cuesta lo mismo la fabrique quien la fabrique.
  • SamyQuote pone el número antes del compromiso. Estimación de coste de una pieza a partir de su geometría, material y cantidad, para poder ofertar a un cliente final sin haber fabricado todavía.
  • La red de talleres es la tercera vía: quien ya tiene una ALBA instalada, o quiere tenerla, rentabiliza las horas libres fabricando para pedidos que le entran a través de nosotros. La máquina deja de ser un coste fijo a la espera de carga.

En resumen

El CAPEX de la fabricación aditiva en metal es real y es alto, pero ha dejado de ser el peaje obligatorio para producir con ella. Hoy se puede validar una pieza, cotizarla a un cliente y entregarla en serie corta sin haber invertido un euro en equipo, y comprar la máquina más tarde, cuando el volumen esté demostrado y la decisión sea aritmética en lugar de un acto de fe.

Las cifras de este artículo son órdenes de magnitud de sector para dimensionar una decisión, no una oferta. El número de tu pieza concreta lo da el cotizador.

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