Cuánto cuesta entrar en fabricación aditiva en metal: el CAPEX real y las tres formas de rodearlo
La máquina es, como mucho, un tercio del dinero. Y el otro tercio y medio —tratamiento térmico, corte, metrología, seguridad con polvo, personal cualificado— es el que mata los proyectos que técnicamente estaban bien, porque no aparece en ninguna oferta.
Antes del desglose, una aclaración que cambia toda la aritmética: el precio del equipo de fusión varía por un factor de cinco según su clase. Una máquina industrial de plataforma grande y varios láseres se mueve en varios cientos de miles de euros. Una máquina compacta de un solo láser, del tipo que entra por una puerta normal y funciona con corriente de 230 V, está en un orden de magnitud completamente distinto: las nuestras se han publicado en el entorno de los 130.000 a 150.000 euros.
No es un matiz comercial. Es la diferencia entre un proyecto que necesita consejo de administración y uno que decide un director de planta.
El desglose que no aparece en la oferta de la máquina
Una oferta de equipo cotiza el equipo. La planta que hace falta alrededor rara vez se cotiza junta, y por eso sorprende. Estas son las partidas, con horquillas orientativas para una instalación de una sola máquina. Las dos primeras son alternativas entre sí, no se suman:
| Partida | Orden de magnitud | Por qué es obligatoria |
|---|---|---|
| Equipo LPBF, máquina compacta | 130.000–200.000 € | Un láser, plataforma media, instalación sencilla. |
| Equipo LPBF, máquina industrial | 350.000–600.000 € | Plataforma grande o varios láseres. Multiplica también la instalación. |
| Acondicionamiento e instalación | 25.000–60.000 € | Extracción, ATEX, gases, suelo técnico, eléctrica. |
| Postproceso térmico | 60.000–150.000 € | Sin alivio de tensiones no hay pieza dimensionalmente estable. |
| Separación de plataforma | 30.000–90.000 € | Electroerosión de hilo o sierra de cinta según pieza. |
| Manipulación de polvo | 20.000–60.000 € | Tamizado, trasvase, almacenamiento inerte, aspiración certificada. |
| Metrología y control | 25.000–80.000 € | Densidad, dimensional, y trazabilidad si el cliente la exige. |
| Stock inicial de polvo | 15.000–50.000 € | Por aleación. Y una aleación no sirve para la siguiente. |
| Formación y arranque | 20.000–60.000 € | Seis a doce meses hasta producir con descarte razonable. |
A eso hay que sumarle el circulante: entre la firma del pedido del equipo y la primera pieza facturable pasan, siendo optimistas, nueve meses.
El problema no es el importe, es la forma de la curva
Con la máquina industrial, un CAPEX de ese tamaño obliga a decidir hoy el volumen de los próximos cinco años. Y esa es exactamente la decisión que nadie puede tomar con honestidad al empezar en aditiva, porque la cartera de piezas todavía no existe: se descubre fabricando.
De ahí sale el círculo vicioso que vemos en casi todas las empresas que se acercan: no compran porque no tienen volumen, y no consiguen volumen porque no pueden fabricar para demostrarlo. El proyecto se queda en una fase piloto permanente, con dos piezas de demostración y ningún cliente.
Romper ese círculo no exige una máquina. Exige acceso a capacidad, que es una cosa distinta.
Las tres vías de entrada, comparadas
| Comprar máquina | Encargar a una red | Ser nodo de la red | |
|---|---|---|---|
| Desembolso inicial | Alto | Ninguno | Medio |
| Tiempo hasta la primera pieza | 9–12 meses | Días | 4–6 meses |
| Coste por pieza | El más bajo, si hay carga | Mayor, pero conocido de antemano | Bajo, y con ingresos de terceros |
| Riesgo si el volumen no llega | Máximo | Nulo | Compartido |
| Control sobre el proceso | Total | Ninguno | Total |
| A quién le encaja | Volumen ya comprometido y recurrente | Quien valida piezas y mercado | Taller con carga propia y hueco libre |
Las tres son legítimas, y no son excluyentes: la secuencia natural es encargar mientras se valida, y comprar cuando la cartera justifica la máquina. Lo que no tiene sentido es empezar por el final.
Qué hacemos nosotros con esto
Fabricamos máquinas LPBF, así que la vía de comprar es la nuestra de toda la vida. Pero hemos montado las otras dos porque, para nuestros propios clientes, eran el camino de entrada que faltaba:
- AdditiveDelivery fabrica la pieza sin que nadie compre nada. El pedido se asigna automáticamente a un taller de la red que tiene una máquina ALBA con hueco, y llega fabricada. El precio no se subasta: sale del cálculo del cotizador, más un margen acordado, más el envío. La misma pieza cuesta lo mismo la fabrique quien la fabrique.
- SamyQuote pone el número antes del compromiso. Estimación de coste de una pieza a partir de su geometría, material y cantidad, para poder ofertar a un cliente final sin haber fabricado todavía.
- La red de talleres es la tercera vía: quien ya tiene una ALBA instalada, o quiere tenerla, rentabiliza las horas libres fabricando para pedidos que le entran a través de nosotros. La máquina deja de ser un coste fijo a la espera de carga.
En resumen
El CAPEX de la fabricación aditiva en metal es real y es alto, pero ha dejado de ser el peaje obligatorio para producir con ella. Hoy se puede validar una pieza, cotizarla a un cliente y entregarla en serie corta sin haber invertido un euro en equipo, y comprar la máquina más tarde, cuando el volumen esté demostrado y la decisión sea aritmética en lugar de un acto de fe.
Las cifras de este artículo son órdenes de magnitud de sector para dimensionar una decisión, no una oferta. El número de tu pieza concreta lo da el cotizador.
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Cómo se forma el precio de una pieza y qué lo mueve de verdad, en cuánto cuesta realmente una pieza impresa en metal. Y si la decisión que tienes delante es comprar equipo, las doce preguntas que la ordenan están en cómo elegir una impresora 3D de metal.
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