Proceso

Normas ISO/ASTM en fabricación aditiva: qué hay que conocer y para qué sirve cada una

· 5 min de lectura · Samylabs

La normativa de fabricación aditiva es el contenido que menos visitas trae y más contratos decide. En cuanto una pieza entra en un sector regulado —aeronáutica, médico, energía, equipos a presión— la pregunta deja de ser si la tecnología funciona y pasa a ser quién firma que funciona.

Este es el mapa, sin entrar en el detalle de cada cláusula.

Quién publica qué

Hay dos familias que conviene no confundir:

  • ISO/ASTM 529xx: normas conjuntas de ISO y ASTM, aplicables a cualquier sector. Son el suelo común.
  • Normas sectoriales: aeronáutica (la familia AMS de SAE, y las especificaciones propias de cada fabricante), médico (con la regulación de producto sanitario por encima), equipos a presión (la directiva europea y los códigos de diseño). Estas mandan sobre las anteriores en su ámbito.

Y una advertencia que ahorra tiempo: en aeronáutica y en médico, la norma general casi nunca basta. Lo que manda es la especificación del cliente final, que suele ser más exigente y no siempre pública.

Las cinco que hay que conocer

Norma De qué va Cuándo la necesitas
ISO/ASTM 52900 Vocabulario y principios generales. Define los siete grupos de procesos y la terminología Siempre, aunque sea para hablar el mismo idioma en un pliego
ISO/ASTM 52904 Requisitos de proceso para PBF metálico orientados a calidad de pieza crítica. Es la que traduce «hacerlo bien» en requisitos Cuando la pieza tiene una función estructural o de seguridad
ISO/ASTM 52907 Caracterización del polvo: muestreo, distribución de tamaño, química, densidad, fluidez Siempre que compres, reutilices o mezcles polvo. Es la base de la trazabilidad
ISO/ASTM 52920 y 52930 Cualificación de la planta y de la instalación: qué requisitos cumple un centro de producción y cómo se verifica una máquina instalada Cuando quieres que te auditen como proveedor, o cuando auditas a uno
ISO/ASTM 52921 Sistemas de coordenadas y nomenclatura de orientación Más útil de lo que parece: es lo que permite escribir en un plano cómo debe orientarse la pieza

A esas se suman las de ensayo de siempre, que no son específicas de aditiva pero se aplican igual: tracción, dureza, fatiga, análisis metalográfico, y ensayos no destructivos —radiografía, ultrasonidos y, cada vez más, tomografía computarizada, que es la única forma práctica de ver poros y polvo atrapado dentro de una pieza cerrada.

Lo que en la práctica te van a pedir

Cuando un cliente serio pide una pieza cualificada, lo que llega detrás es casi siempre esta lista:

  1. Trazabilidad del polvo: colada, certificado de análisis, número de reutilizaciones y con qué criterio se retira. Está en reutilización del polvo.
  2. Parámetros congelados: la receta con la que se fabricó, documentada, y el compromiso de que no cambia entre lotes sin recualificar.
  3. Registro del proceso: qué pasó durante la construcción. Aquí es donde el control en lazo cerrado deja de ser una ventaja comercial y pasa a ser un documento.
  4. Probetas testigo: fabricadas en la misma bandeja que la pieza, ensayadas para demostrar que ese lote cumple.
  5. Tratamiento térmico documentado: ciclo, horno, registro de temperatura.
  6. Informe dimensional y, si aplica, ensayos no destructivos.
  7. Orientación y posición en bandeja registradas: porque la anisotropía hace que la misma pieza en dos orientaciones no sea la misma pieza.

Ninguno de esos siete puntos es difícil. Lo difícil es empezar a registrarlos cuando ya se fabricó la pieza, porque entonces es imposible. Es el mismo aviso que está en cualificación de una pieza: registrar mientras se fabrica es casi gratis; reconstruirlo después no se puede.

Qué implica esto al elegir máquina y proveedor

Tres consecuencias prácticas:

Una máquina con parámetros cerrados complica la cualificación. Si no puedes documentar la receta porque no la conoces, dependes de que el fabricante la certifique por ti, y de que no la cambie. Con parametrización abierta la receta es tuya y la documentas tú.

Los datos de proceso tienen que poder salir. Si el registro de la construcción se queda dentro de la máquina en un formato que no lee nadie, no sirve como evidencia. Es una de las cuatro cosas que consideramos inaceptables, y está escrito.

La cualificación se hereda mal. Una pieza cualificada en una máquina no está cualificada en otra, ni siquiera del mismo modelo, sin verificar el equivalente entre ambas. Es lo que regula la 52930, y es la razón por la que una red de fabricación distribuida necesita la misma receta y la misma máquina en todos los nodos — que es exactamente el planteamiento de AdditiveDelivery.

Por dónde empezar si no tienes nada

Sin sector regulado de por medio, dos pasos bastan para estar razonablemente cubierto:

  1. Adoptar la 52907 para el polvo y llevar un registro serio de coladas y reutilizaciones. Es barato y resuelve la mitad de las preguntas incómodas.
  2. Congelar y documentar las recetas de las aleaciones que usas, con las probetas testigo que las respaldan.

Con eso, el día que llegue un cliente que exija cualificación, la conversación empieza en el punto cinco y no en el cero.

Si lo que necesitas es cualificar una pieza concreta, el proceso completo está en cómo se cualifica una pieza LPBF. Y si quieres saber qué coste añade todo esto a la pieza, está desglosado en cuánto cuesta una pieza impresa en metal.

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