Qué hace falta en tu taller para instalar una máquina LPBF
La conversación sobre comprar una máquina de metal casi siempre gira alrededor del precio del equipo. Y la mitad de los proyectos que se retrasan no se retrasan por el equipo: se retrasan por la sala.
Esta es la lista de lo que conviene tener resuelto antes de firmar, no después. Los números concretos de cada modelo están en su ficha; aquí está qué hay que mirar y por qué.
El camino hasta el sitio
Antes que nada, y por sorprendente que parezca, lo primero es medir la puerta. Una máquina LPBF industrial no siempre entra por un acceso normal, y descubrirlo el día de la entrega significa grúa, ventana desmontada o devolución.
Hay que comprobar el camino entero: puerta de calle, pasillos, giros, ascensor si lo hay, y altura libre. La ALBA 300 está diseñada precisamente para no obligar a nada de eso —entra por una puerta normal—, y es una diferencia que solo se aprecia cuando has visto el problema una vez.
El suelo y el sitio
- Capacidad de carga. Son cientos de kilos concentrados en poca superficie.
- Nivelación. Una máquina que reparte polvo capa a capa quiere estar a nivel de verdad.
- Vibraciones. Mal vecino: una prensa, un puente grúa que pasa por encima, una carretilla que descarga al lado.
- Espacio alrededor, no solo debajo. Hay que poder abrirla, sacar la cuba, cambiar filtros y que entre el técnico. El hueco de servicio es tan obligatorio como el de la propia máquina.
Corriente
Dos preguntas: qué tensión y cuánta potencia. La segunda importa más de lo que parece, porque hay que sumar la máquina, los hornos de post-proceso, el compresor y el aire acondicionado, y comprobar que el cuadro lo aguanta.
Es otro punto donde una máquina que funciona con 230 V monofásica cambia el proyecto: pasa de «hay que hacer una instalación» a «se enchufa». Conviene comprobarlo antes de dar por hecho que hace falta obra.
Gas inerte
La cámara trabaja en atmósfera controlada, normalmente argón, y hay que decidir cómo llega:
| Opción | Cuándo encaja |
|---|---|
| Botellas | Consumo bajo o irregular. Menos inversión, más manipulación |
| Batería de botellas con rampa | El punto medio habitual |
| Depósito criogénico | Consumo alto y estable. Lo barato por kilo, y una instalación de verdad |
Y una cosa que no se puede olvidar: el argón desplaza el oxígeno. Una sala con gas inerte necesita ventilación adecuada y, según la instalación y la normativa local, detección de oxígeno. No es opcional y no es caro; es que se olvida.
Extracción, filtros y condensados
El proceso genera humos y condensados metálicos, y el circuito los retira con filtros que hay que cambiar. Dos consecuencias prácticas:
- Hace falta un procedimiento y un sitio para cambiar filtros y gestionar el residuo, que en aleaciones reactivas es residuo peligroso.
- Los filtros usados no se guardan en cualquier sitio ni se tiran a la basura.
La zona de polvo
Es la parte que más se subestima y la que más cambia el día a día. Manipular polvo metálico fino exige su propio espacio:
- Superficie separada para cargar, descargar, tamizar y guardar.
- Cribadora, si quieres reutilizar el polvo en condiciones. Es lo que hace Garbi, en circuito cerrado y sin que el operario respire nada.
- Aspiración específica — no un aspirador de taller, que con polvos finos y reactivos es peligroso.
- Almacenamiento cerrado, seco y señalizado.
- Con aleaciones reactivas —titanio, aluminio—, todo lo anterior entra en el terreno ATEX. Está explicado en ATEX y polvos reactivos.
Ambiente
- Temperatura y humedad estables. La humedad estropea el polvo, y el polvo estropeado estropea las piezas.
- Limpieza. No hace falta sala blanca; hace falta que no haya polvo de amolar cayendo en la cuba.
- La máquina calienta la sala. Si el taller ya va justo en verano, cuenta con ello.
Post-proceso: lo que casi nunca está en la lista
Una máquina LPBF sola no entrega piezas. Para tener pieza terminada hacen falta, como mínimo:
- Horno de alivio de tensiones, que suele ser la primera compra olvidada.
- Sierra o electroerosión de hilo para separar la pieza de la plataforma.
- Herramienta y banco para retirar soportes.
- Acceso a mecanizado para las caras funcionales.
Está desarrollado en post-proceso, y es la razón de que existan los kits de puesta en marcha de la tienda: el problema de quien empieza no es la máquina, es todo lo que hay alrededor, y lo descubre después de comprar.
Personas
La última y la que decide si el proyecto funciona. Hace falta alguien responsable de la máquina, formado, y preferiblemente dos para que las vacaciones no paren la producción. Un equipo LPBF sin un dueño claro acaba usándose al 20 %.
La lista corta, para llevar a la reunión
- ¿Entra por la puerta y llega hasta su sitio?
- ¿El suelo aguanta, está a nivel y sin vibraciones?
- ¿Qué tensión, cuánta potencia, y aguanta el cuadro con hornos y compresor?
- ¿Cómo llega el argón, y hay ventilación y detección de oxígeno?
- ¿Dónde se cambian los filtros y dónde va el residuo?
- ¿Dónde se manipula y se guarda el polvo? ¿Hace falta ATEX?
- ¿Temperatura, humedad y limpieza aceptables?
- ¿Horno, corte y acceso a mecanizado?
- ¿Quién es el responsable, y quién le sustituye?
Si quieres repasarla con alguien que ha hecho la instalación otras veces, escríbenos o tráete la pieza a una jornada abierta y lo hablamos con la máquina delante.
Qué hace falta para la línea de gas y por qué hace falta detección de oxígeno en la sala, en argón o nitrógeno.
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