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Cuánto cuesta mantener una máquina LPBF al año: la cuenta completa

· 6 min de lectura · Samylabs

El precio de la máquina se negocia una vez. El coste de tenerla funcionando se paga todos los meses durante diez años, y es el número que casi nunca aparece en la oferta.

No porque nadie lo esconda: porque depende tanto de cómo se use que dar una cifra única sería mentir. Pero sí se puede dar la lista completa de conceptos y su orden de magnitud, que es lo que hace falta para construir tu propia cuenta y para saber qué preguntas hacerle a cualquier fabricante.

Los siete conceptos

Concepto De qué depende Peso en la cuenta
Gas de proceso Horas de máquina Alto
Filtros Horas y material Alto
Polvo que no vuelve Geometría y cribado Medio-alto
Electricidad Horas y potencia Medio
Mantenimiento preventivo Contrato o propio Medio
Consumibles de óptica y recubridor Uso Bajo-medio
Horas de persona Cuántas construcciones El mayor de todos

1. El gas: el que más sorprende

Una máquina LPBF trabaja en atmósfera inerte. Eso significa argón consumiéndose todo el tiempo que la máquina está encendida, no solo cuando el láser está fundiendo: también durante el purgado inicial, que es cuando más se gasta.

De aquí salen dos decisiones que cambian mucho la factura:

  • Botella, paquete de botellas o depósito. El precio por metro cúbico cae mucho al subir de formato. Si vas a usar la máquina en serio, el depósito se amortiza rápido.
  • Agrupar construcciones. Cada arranque tiene su purgado. Cuatro construcciones de seis horas gastan bastante más gas que una de veinticuatro.

Para titanio y aleaciones reactivas hay un matiz más: exigen niveles de oxígeno más bajos, y bajar de cierto umbral cuesta gas y cuesta tiempo.

{!Consumo medio de argón por hora de las ALBA y coste orientativo por formato: a confirmar por Samylabs.!}

2. Filtros: el consumible que no se puede estirar

El humo metálico que genera la fusión se retira con el flujo de gas y acaba en un filtro. Ese filtro se satura, y cuando se satura hay que cambiarlo.

Dos avisos que valen dinero:

  • Un filtro saturado no solo hay que cambiarlo: mientras se satura, empeora la pieza. Si el flujo pierde capacidad de arrastre, el humo y las salpicaduras se quedan sobre el lecho y eso se ve en la porosidad. Estirar un filtro sale caro por el otro lado.
  • Un filtro usado con polvo reactivo es residuo peligroso. No se tira: se pasiva y se gestiona. Tiene su procedimiento y su coste.

Aquí es donde una máquina con doble filtro y bypass cambia la cuenta: permite cambiar el filtro sin detener la impresión, y en producción continua eso no es comodidad, es capacidad.

3. El polvo que no vuelve

El polvo se reutiliza —de eso va el polvo que sobra— pero no vuelve todo. Se pierde en el cribado, en lo que queda adherido a la pieza y a los soportes, en las purgas y en el aspirado.

La geometría manda más que el material. Una pieza maciza y compacta devuelve casi todo el polvo; una celosía fina atrapa polvo en su interior que ya no sale.

Es un coste real que casi nadie contabiliza porque no llega una factura por él: llega en forma de comprar polvo antes de lo previsto.

4. Electricidad: menos de lo que la gente teme

Una máquina LPBF compacta consume del orden de lo que consume una máquina de mecanizado mediana. La potencia del láser es solo una parte; el resto se lo llevan el chiller, la bomba y la electrónica.

En la ALBA 300 la cifra que suele sorprender es que funciona con corriente doméstica monofásica a 230 V. Para el coste eléctrico eso da igual; para el coste de instalación, no: evita una acometida trifásica dedicada, que puede ser el mayor gasto imprevisto de todo el proyecto.

5. Mantenimiento preventivo

Hay dos maneras de hacerlo y las dos son legítimas:

  • Contrato con el fabricante. Cuota anual, visitas programadas, repuestos y prioridad de respuesta. Se sabe lo que cuesta.
  • Preventivo propio. Más barato sobre el papel, y depende por completo de que tengas a alguien formado y de que se haga cuando toca y no cuando hay hueco.

La pregunta que hay que hacerle a cualquier fabricante no es cuánto cuesta el contrato. Es qué se puede hacer sin él: si el mantenimiento básico está documentado y lo puede hacer tu gente, o si cada ajuste depende de que alguien viaje.

6. Óptica y recubridor

Consumibles pequeños con la manía de aparecer justo cuando hay prisa: cristal de protección de la óptica, labios del recubridor, juntas. Poco dinero cada uno, pero tener stock es la diferencia entre parar dos horas o dos semanas.

Merece la pena pedir la lista de consumibles críticos antes de comprar, con precio y plazo de entrega. Es una pregunta que se responde en un minuto y dice mucho.

7. Horas de persona: el mayor de todos

Aquí está la sorpresa de esta lista. Sumadas al cabo del año, las horas de trabajo alrededor de la máquina suelen costar más que todos los consumibles juntos.

Cada construcción lleva preparación del fichero, montaje de plataforma, carga y cribado de polvo, retirada de piezas, corte de soportes y limpieza. Nada de eso es tiempo de máquina, y todo es tiempo pagado.

Lo bueno es que es la partida sobre la que más se puede actuar: agrupar piezas en una sola bandeja, diseñar para necesitar menos soportes, tener el cribado en circuito cerrado. Las tres cosas se deciden antes de imprimir.

Cómo hacer tu cuenta en una tarde

  1. Estima horas de máquina al año. Es la variable que arrastra a casi todas las demás.
  2. Pide al fabricante consumo de gas por hora y consumo eléctrico.
  3. Pregunta cada cuántas horas se cambia el filtro y qué cuesta, gestión del residuo incluida.
  4. Aplica una pérdida de polvo razonable según tus geometrías, no según el catálogo.
  5. Suma horas de persona por construcción multiplicadas por construcciones al año.
  6. Decide entre contrato de mantenimiento o preventivo propio, y ponle número a los dos.

Con eso tienes el coste anual, y con el coste anual tienes por fin la cifra que de verdad importa: el coste por pieza, que es la única que se puede comparar con lo que pagas hoy a un proveedor.

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Si quieres los números concretos de las ALBA —gas, filtros, consumibles y horas— te los pasamos por escrito para que los metas en tu hoja de cálculo. Y si prefieres empezar sin máquina, podemos fabricarte las piezas mientras haces la cuenta.

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Las dos máquinas sobre las que están hechas estas cuentas, en ALBA 300 y ALBA 500. Quién las maneja y con qué formación, en el perfil de quien opera una máquina LPBF. Y si prefieres no comprar máquina todavía, en fabricación de piezas pagas solo por lo que necesitas.

De dónde sale exactamente la partida de gas, y por qué muchas construcciones cortas gastan más que pocas largas, en argón o nitrógeno.

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