Diseño

Celosías en impresión 3D de metal: aligerar, refrigerar y filtrar

· 5 min de lectura · Samylabs

Una celosía es una estructura repetida que llena un volumen con muy poco material. Es de las pocas cosas que la fabricación aditiva hace y ninguna otra tecnología puede: no hay forma de fresar, fundir ni mecanizar una malla interna de barras de medio milímetro dentro de una pieza cerrada.

Y es también donde más proyectos se atascan, casi siempre por el mismo motivo, que no es el diseño sino el polvo que queda dentro.

Los tres tipos, y para qué sirve cada uno

Familia Qué es Para qué es buena
De barras (cúbica, octeto, diamante) Nodos unidos por barras rectas Aligerar manteniendo rigidez. Absorber energía en un impacto
De superficie (TPMS: giroide, diamante, primitiva) Una superficie continua y curva que divide el volumen en dos canales que no se tocan Intercambiar calor. Mucha superficie por unidad de volumen y sin nodos concentradores de tensión
Estocástica (espuma) Celdas irregulares, como una esponja Filtrar, amortiguar, favorecer que un hueso crezca dentro en implantes

La elección no es estética. Una celosía de barras optimizada para rigidez es mala intercambiando calor, y un giroide es un intercambiador excelente y un mal absorbedor de impactos.

Qué se puede fabricar de verdad

Los números que siguen son órdenes de magnitud para LPBF con capa fina y una aleación bien parametrizada. Cambian con el material, con la máquina y con la orientación, y hay talleres que se salen de ellos porque han cualificado su proceso para hacerlo.

Rasgo Lo que funciona El límite Qué pasa si te pasas
Diámetro de barra 0,6-1 mm ~0,3-0,4 mm Barras incompletas, nodos sin fundir, la celosía se desmorona al despolvar
Espesor de pared en TPMS 0,4-0,8 mm ~0,3 mm Agujeros y fugas entre los dos circuitos
Tamaño de celda 3-8 mm ~1,5 mm Por debajo, el polvo ya no sale
Ángulo de barra ≥ 45° respecto a la horizontal ~30-35° si es corta Cara inferior rugosa y deformación local
Espesor de capa 30-50 µm — Con capa gruesa, una barra fina son dos o tres pasadas y sale mal

La regla que más ahorra disgustos: las barras horizontales son el enemigo. Una celda cúbica clásica tiene barras a 0°, que son voladizos puros y salen mal. Una celda tipo octeto o diamante coloca casi todas las barras por encima de 45° y por eso se fabrica mucho mejor, con la misma masa.

El problema del que nadie avisa: el polvo

Una celosía interna de 5 milímetros de celda dentro de una pieza cerrada se queda llena de polvo sin fundir. Y ese polvo:

  • pesa, y muchas veces se está usando la celosía precisamente para quitar peso;
  • se suelta con el tiempo y las vibraciones, y acaba donde no debe;
  • impide certificar la pieza, porque no se puede demostrar que está vacía;
  • se lleva material caro cada vez que se atrapa.

Sacarlo exige tres cosas desde el diseño, no después:

  1. Aberturas de vaciado en la posición correcta: comunicadas con el exterior y colocadas donde el polvo caiga por gravedad en la orientación de despolvado.
  2. Celdas abiertas y conectadas entre sí. Una celda cerrada es una cápsula de polvo permanente.
  3. Un procedimiento de despolvado que a veces incluye vibración, aire a presión o inmersión, y que hay que probar con una pieza de ensayo antes de fabricar la buena.

Y una comprobación honesta al final: pesar la pieza. Si pesa más de lo que dice el modelo, hay polvo dentro. Es la verificación más barata que existe y casi nadie la hace de forma sistemática.

Los tres usos que sí pagan

Aligerar donde el peso cuesta. Rellenar con celosía el interior de una pieza gruesa en lugar de dejarlo macizo. Ahorra material, ahorra tiempo de láser y reduce las tensiones residuales de una masa grande. Es el uso más directo.

Intercambiar calor. Aquí es donde la aditiva gana por goleada. Un TPMS ofrece una superficie de intercambio por unidad de volumen que ningún intercambiador de placas o de tubos alcanza, con los dos circuitos entrelazados y sin una sola soldadura. Es el mismo argumento que la refrigeración conformal en moldes, llevado al extremo.

Filtrar y difundir. Espumas metálicas con porosidad controlada para filtros, silenciadores, difusores de gas y quemadores. Sustituyen a piezas sinterizadas que hay que ensamblar, y se integran directamente en el cuerpo que las contiene.

En implantes hay un cuarto uso —porosidad superficial para favorecer la osteointegración— que es un mundo aparte con su propia normativa.

Cuánto se tarda en fabricarlas

Una advertencia que ahorra sorpresas en el presupuesto: una celosía no siempre es más rápida que el macizo que sustituye. El tiempo de láser depende de cuánto contorno hay que recorrer, y una celosía es casi todo contorno. Una pieza aligerada al 30 % de masa puede tardar lo mismo que la maciza, o más.

Lo que sí ahorra siempre es material y peso. Si el objetivo era ahorrar tiempo de máquina, conviene comprobarlo antes: el cotizador da el tiempo estimado con la geometría real, y ahí se ve enseguida.

En resumen

Las celosías son de lo más valioso que permite esta tecnología, y de lo que más disciplina exige. La secuencia que funciona es siempre la misma: elegir la familia según la función y no según la foto, mantener las barras por encima de 45°, respetar los espesores mínimos, y decidir cómo va a salir el polvo antes de dibujar la primera celda.

Si quieres ver piezas reales con celosías y geometrías internas, están en el mosaico de piezas. Y las reglas generales que se aplican también aquí, en reglas de diseño para LPBF.

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