LPBF, DED o WAAM: qué proceso de fabricación aditiva conviene a qué pieza
«Impresión 3D de metal» es un paraguas que cubre procesos que no compiten entre sí. Se diferencian en una sola variable que lo arrastra todo: cuánto material aportan por hora. Aportar rápido y aportar fino son incompatibles, y de esa tensión sale todo lo demás — el tamaño máximo, el detalle mínimo, el acabado y el precio por kilo.
La regla corta, antes del detalle: si la pieza cabe en una caja de zapatos y tiene geometría interna, LPBF. Si mide más de medio metro, DED o WAAM. Si son miles de unidades pequeñas e iguales, binder jetting.
Los cuatro procesos
| Proceso | Cómo aporta el material | Rango de tamaño | Detalle | Para qué es |
|---|---|---|---|---|
| LPBF | Lecho de polvo fundido por láser, capa a capa | Hasta unos 300–500 mm de lado | El más fino: rasgos por debajo del milímetro | Geometría compleja, canales internos, celosías |
| DED | Polvo o hilo aportado y fundido en el punto, con boquilla móvil | Metros | Bajo: hay que mecanizar después | Piezas grandes, recargues y reparación de componentes existentes |
| WAAM | Hilo fundido por arco eléctrico, como una soldadura automatizada | Metros, el mayor de todos | El más basto | Piezas muy grandes y baratas por kilo, con poco detalle |
| Binder jetting | Aglomerante que pega el polvo; después sinterizado en horno | Pequeño y mediano | Bueno, con matices | Series largas de piezas pequeñas |
Qué decide de verdad la elección
El tamaño manda sobre todo lo demás. Si la pieza no cabe en el volumen de construcción, no hay conversación. Partirla y unirla después suele destruir la ventaja que buscabas.
La geometría interna solo la resuelve el lecho de polvo. Canales que siguen una superficie, celosías, cavidades cerradas: LPBF, y ninguna otra. Los procesos de aporte dirigido depositan material desde fuera con una boquilla, y una boquilla no entra donde no cabe.
La velocidad de aporte decide el coste por kilo. WAAM deposita kilos por hora; LPBF, decenas o cientos de gramos. Para una pieza de treinta kilos eso es la diferencia entre un turno y dos semanas.
El acabado decide cuánto trabajo viene después. DED y WAAM producen una preforma que casi siempre hay que mecanizar entera. Si tu pieza necesitaba superficie fina en todas partes, ese mecanizado se come la ventaja.
El binder jetting tiene una trampa específica: la pieza sale «en verde», se sinteriza en horno y contrae al hacerlo, típicamente en torno a un veinte por ciento. Esa contracción hay que compensarla en el diseño y no es del todo uniforme. A cambio, para series largas es imbatible en coste unitario.
El caso que más se malinterpreta: DED para reparar
DED tiene una aplicación en la que no compite con nadie y que casi nunca aparece en las comparativas: añadir material a una pieza que ya existe. Recargar un álabe desgastado, reconstruir una zona erosionada, reparar un molde.
Ahí la pregunta no es «¿qué proceso elijo para fabricar esto?» sino «¿reparo o compro nuevo?», y la aritmética suele ser demoledora a favor de reparar cuando la pieza original es cara o tiene plazo largo. Si tienes componentes caros que se desgastan por una zona concreta, esa es la conversación que merece la pena tener antes que cualquier otra.
Cuándo la respuesta es «ninguno»
Por honestidad, porque esto también es elegir:
- Serie larga de geometría sencilla. Fundición, estampación o mecanizado ganan y no de poco.
- Pieza maciza sin geometría interna. No hay nada que aportar.
- Material no soldable. Ninguno de los tres procesos de fusión lo salva: si agrieta al soldarse, agrieta.
- Tolerancia estrecha en todas las caras. Vas a mecanizar de todos modos.
Tres preguntas y una decisión
- ¿Cuál es la cota mayor? Por encima de medio metro, sal de LPBF.
- ¿Hay geometría que no se pueda mecanizar? Si la hay, LPBF y se acabó.
- ¿Cuántas al año? Por encima de unos miles, mira binder jetting o procesos convencionales.
Con esas tres respuestas se resuelve la mayoría de los casos. Los que quedan en la frontera son los interesantes, y esos merecen una conversación con la pieza delante.
Dónde estamos nosotros
Fabricamos máquinas LPBF, así que nuestra respuesta natural es esa y no vamos a fingir neutralidad. Lo que sí hacemos es decirlo cuando tu pieza no encaja: si mide dos metros o es un recargue sobre un componente existente, nuestra máquina no es la herramienta, y preferimos decirlo antes que después.
Si tu pieza sí cae en el rango, el cotizador te da una estimación de coste, y en las jornadas abiertas puedes traerla y verla fabricada.
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Qué hay dentro de una máquina de lecho de polvo, en qué es una impresora 3D de metal. Qué piezas no deberías fabricar por LPBF aunque se pueda, en cinco piezas que no deberías imprimir. Y la comparación con el mecanizado, que suele ser la verdadera alternativa, en imprimir o mecanizar.
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